lunes, 12 de diciembre de 2011

Mi primer comentario de la clase.

Comentario de mi primera clase.

El Hombre, por naturaleza es sociable, y se encuentra siempre en busca del placer, o sea de la satisfacción personal en todos los aspectos, y uno de los educadores más reconocidos comentó en una de sus obras: “Conocer, es cosa naturalmente placentera” (Juan Amos Comenio); y estoy de acuerdo al respecto, en verdad el ir conociendo más sobre cualquier tema día con día nos va transformando en individuos capacitados y con mayores oportunidades de adaptación al medio. El estar cursando la maestría en educación es un gran reto para mi, ya que mi trabajo se ha dirigido principalmente a la atención de personas enfermas que acuden a la consulta externa de Medicina Familiar, actividad que he realizado por un poco mas de15 años, y ahora el verme envuelto de nuevo en un salón de clases, con actividades de docente y también con la responsabilidad de capacitarme en cuestiones administrativas y de investigación me resulta especialmente excitante.

Mi profesor en esta materia, precisamente llamada “comunicación educativa” nos encargó abrir un sitio para lograr la comunicación con él y con nuestros compañeros, y en el que enviaremos nuestros trabajos y comentarios de nuestras sesiones académicas y demás actividades, y ese es el motivo por el que en esta primera página estoy escribiendo lo que más me llamó la atención de nuestra primera clase de presentación.

Cuando hablamos de un profesor, o más bien de un “buen maestro” se nos viene a la mente quizá el recuerdo de nuestra maestra de primaria que nos enseñó cómo se debe de agarrar el lápiz, la que nos contaba un emocionante cuento para motivar su clase, o quizá aquel maestro amigo que nos sacaba a deportes y permanecía con nosotros vigilándonos mientras jugábamos en el patio de la escuela, pero ahora las cosas han cambiado, o mejor dicho ahora veo de diferente forma las cosas, ya que nunca había tomado tan en serio el papel del maestro en nuestras vidas, y más cuando me pongo a pensar en todo lo que tenían que pasar nuestros maestros para continuar en el sistema educativo, más que nada en el proceso de evaluación , nosotros nunca nos percatamos de lo nerviosos que pudieron haber estado cuando el director entraba a nuestro salón a una imprevista supervisión, y tampoco de los trabajos que pasaban para coordinar el periódico mural, encargarse de la organización de el homenaje a la bandera o redactar los informes de final de mes cuando se acercaban las visitas del inspector a la escuela, en fin, por naturaleza todos los seres humanos tenemos cierto temor a ser evaluados, nos cohíbe el sentirnos observados, mantenemos el estrés al tope durante los exámenes y más aún frente a las cámaras de video o ahora también ante los teléfonos celulares, y ante la amenaza de ser puestos en evidencia ante cualquier circunstancia; es por eso que ser maestro no es nada fácil, y aunque algunos digan que han logrado forjar de forma adecuada su carácter y en cierta medida dominen la situación, hasta hoy en día, el momento de sentir esa pérdida de autoconfianza, ese preciso instante de ser fotografiados durante alguna de nuestras clases o incluso ser video grabados durante nuestras actividades docentes, a pesar de considerarlas habituales y rutinarias no deja de ser incómodo y estresante para muchos de los que se dedican a esta tan noble tarea de la enseñanza.

En definitiva el proceso de evaluación es necesario para continuar con el plan de la educación, y no sólo estoy hablando de nuestro México, todo lo concerniente a los objetivos, las materias, la metodología a seguir, el programa, los recursos y las dinámicas en todos los niveles de la educación en el país tienen que ser evaluados, y son precisamente estas evaluaciones las que han contribuido y quizá hasta han sido determinantes para las modificaciones que año con año ha sufrido la programación y el currículo en los distintos niveles educativos. Y este proceso de evaluación es también para el docente, bien sabemos que ahora se han implementado, agregándose a las previamente establecidas, estrategias para la capacitación constante a través de cursos para los maestros, tanto para los de educación primaria como secundaria y bachillerato, así como mayor oportunidad de cursar con estudios de postgrado en muchas universidades del país. Aunque no deja de llamar la atención, que por lo menos en nuestro medio existan, en la plantilla de profesores de contrato un mayor número en comparación con los que se encuentran en la categoría de base.

Ya hemos dicho que el ser maestro no es nada fácil, ser docente es aún más complicado, pero el “ser profesional” depende en gran medida de nosotros mismos, y cada día se nos abren más puertas de oportunidades para conseguirlo; el consumir revistas científicas, inscribirse a clubes de lectura, redactar trabajos, buenos y consistentes reportes, el acudir a cursos y conferencias, y porqué no escribir artículos de interés en nuestras propias áreas resultarían actividades para un buen comienzo a ese respecto. Enhorabuena compañeros maestrantes, ¡llegó la hora! No cabe duda que “es necesario leer”.

Ulises A. de A. Sobrino A.