domingo, 15 de enero de 2012

Ensayo 2


Comunicación educativa: Un enfoque por competencias.

Ensayo.

Autor: Ulises A. Sobrino Alcocer.

Introducción.

En mi formación como Maestro en Educación, definitivamente uno de los temas que más me han apasionado es el de la comunicación, ya que considero que desde el comienzo de la humanidad, el hombre se ha preocupado por conocer cada vez más y en forma amplia y profunda su mundo, con vista a dominarlo y transformarlo, y como no lo lograría realizar sólo, surge entonces la necesidad de comunicarse con sus semejantes.

Con el transcurrir de los años, el hombre ha ido perfeccionando su idioma en forma correlativa con el acontecer histórico y social, expresando no sólo sus propias ideas sino que se vio en la necesidad de tomar ideas de otros, utilizando así diversas formas para transmitir sus mensajes, surgiendo los símbolos orales y escritos. Comunicarse es una de las condiciones y necesidades fundamentales de los seres humanos en la sociedad, esto implica ir más allá de su concepción individual, personal o interna, para convertirse en el medio de interacción y de expresión de los conocimientos de sus semejantes de la especie, es también la forma de transmisión del cúmulo de conocimientos y de manifestaciones culturales desarrollados por la humanidad a través del tiempo, desde una generación a otra, utilizando para ello diferentes formas de comunicación, que van desde la manera oral, gestual o escrita, hasta el uso del lenguaje paralingüístico, quinésico, motriz o visual. Es entonces que la comunicación, asumida desde este punto de vista, adquiere un valor indispensable para la ciencia educativa en general, y para la reciente ciencia de la Comunicación Educativa y al proceso de la formación de los profesionales por Competencias, en ese sentido y hasta pareciera ser redundante, hablar de la importancia de la comunicación precisamente en el apogeo de la denominada Sociedad de Información ó Sociedad del conocimiento, dándonos cuenta del peso específico que en el mundo contemporáneo se le ha dado a la capacidad o la habilidad humana de la comunicación, que se evidencia en el impresionante desarrollo de las tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) durante los últimos años. Sin embargo, y en razón de que hoy en día se afirma que a cada tipo de sociedad le corresponde un tipo de educación, y a cada una de éstas últimas un tipo de comunicación, considero oportuno analizar desde una perspectiva de la educación superior el enfoque de Formación profesional por competencias, argumento que me ocupa en el presente ensayo.

Desarrollo.

El mundo que nos rodea está impregnado de múltiples y complejos procesos de cambio, transformaciones y de reajustes sociales, donde el hombre como ser dotado de raciocinio sigue siendo el protagonista de la conservación y desarrollo de la sociedad en que vive, y la educación como fenómeno social históricamente desarrollada y como proceso socializador ejerce una influencia decisiva en la formación del hombre para prepararlo en su incorporación social de manera activa y para que también disfrute su vida en forma plena. Por esto se ha hecho necesario que el proceso de educación que tradicionalmente se había venido aplicando sea transformado, para darle una respuesta a sus necesidades, exigencias o aspiraciones sociales, pues este proceso de ha centrado en el conocimiento en el que el profesor se ha puesto en el centro, utilizando sus acciones y operaciones que tienden a la repetición de los conceptos, las teorías y los conocimientos en general por parte de los estudiantes, limitando de esta manera el desarrollo de las habilidades que permiten operar con el contenido del objeto del aprendizaje, por lo que los estudiantes habían asumido una posición de seres pasivos-reproductivos, y no personalizada. Como respuesta a estas limitaciones que se presentan en nuestras instituciones educativas, surge la necesidad de planear, organizar y de dirigir un proceso que puntualice o haga énfasis en el papel activo-creativo del estudiante, para ser capaz de lograr transformar la realidad desde la localidad donde vive.

Para todo esto el profesor deja de ser un transmisor de conocimientos, convirtiéndose en un guía y orientador, cuya labor facilita el análisis y la reflexión, y de esta forma el estudiante aprende a aprender, sin obviar la asimilación del conocimiento en el desarrollo de hábitos y habilidades y que además asuma un papel activo. Todo esto no sería posible sin un auténtico proceso de comunicación, donde se emite y se recibe información en un intercambio constante, permitiendo una verdadera relación profesor-alumno, caracterizada por la seguridad, respeto y la motivación hacia la actividad, pues solo así y utilizando de modo congruente los canales verbales y extra verbales de la comunicación se logrará eliminar las barreras que pudieran obstaculizar una comunicación pedagógica efectiva durante el desarrollo de las diferencies actividades del proceso educativo.

Esta consideración depende del enfoque que coloca al individuo como ente social integral, expresando sus capacidades de conceptualización, de procedimiento y de actitud, que han de construirse en el estudiante para que sea considerado “competente”, lo que amerita que esté dotado de los elementos de cognición del saber, los prácticos del hacer y los axiológicos del ser y convivir en sociedad, donde la comunicación como desarrolladora del conocimiento, orientadora de las destrezas físicas y formadora de valores, juega un rol primordial en las relaciones intra escolares propias de la institución educativa en todos sus niveles, como en las relaciones de dichas instituciones con las comunidades.

Con lo que respecta a la Comunicación Educativa, o también conocida como Comunicación Pedagógica por algunos autores, constituye una ciencia que intenta analizar las diferentes formas, medios, limitaciones y consecuencias de la interacción que se da en el ámbito educativo, fundamentalmente en el marco del aula misma, partiendo de la premisa de que “cualquier hecho educativo requiere mediaciones comunicativas y no hay situación comunicativa que no tenga una influencia educativa en algún sentido”(Ojalvo y otros, ob, cit) lo que a su vez está en relación estrecha con los diferentes enfoques teóricos-metodológicos que abordan ambos procesos: La educación y la comunicación.

Para Márquez, J.L. (2002) “la labor que realizan los profesores en el marco pedagógico, es esencialmente un proceso de comunicación”, afirmación que ha ameritado de una atención especial por parte de las diferentes tendencias pedagógicas, en pro de facilitar el proceso de formación integral del estudiante. El mismo autor comenta, en relación al desempeño docente que “para desarrollar con efectividad la tarea de instruir y educara las nuevas generaciones no basta con un adecuado conocimiento de las ciencias que imparten, también es imprescindible el dominio adecuado y científicamente fundamentado de la comunicación” (Márquez, J. L., ob. Cit.) aspecto que resalta la importancia que se le ha otorgado por las nuevas tendencias pedagógicas y la ciencia educativa en general, a la adecuada transmisión del mensaje de conocimientos.

Por otra parte, entendiendo la educación como proceso de obtención de conocimientos, desarrollo de habilidades y destrezas, así como la formación de valores en un individuo, que les permitan comprender para transformar la realidad concreta en que vive, es oportuno el comentario de Pintos Cubo (2004) cuando señala que “necesitamos información para entender la realidad… una parte de la información la obtenemos en forma directa, por nuestras experiencias desde que nacemos, pero la mayor parte de la información necesaria para la vida nos llega de otras personas a través de la comunicación”.

Ahora bien, la comunicación es de tal importancia para la formación profesional por competencias, que en los diseños curriculares así elaborados, se les ha considerado como el eje transversal de los mismos, o sea, una competencia que atraviesa horizontal y verticalmente al currículo. Por otra parte, “el enfoque de la formación profesional por competencias aporta un modelo propio al currículo mediante el cual se enfocan, como el eje para el diseño y punto de partida del mismo, los problemas del entorno que deberán resolver los profesionales una vez formados, caracterizándose dicho modelo fundamentalmente por utilizar recursos que simulan la vida real, ofrecen una gran variedad de recursos para que los estudiantes analicen y resuelvan problemas, enfatiza el trabajo cooperativo apoyado por un tutor y aborda de manera integral un problema cada vez” (Segredo, P., 2005)

Así mismo, “la formación profesional por competencias implica formar y desarrollar a profesionales humanos para interactuar con una sociedad humana, razón por la cual el proceso de enseñanza-aprendizaje debe sustentarse en un modelo orientado a la participación activa de los educandos, que se consideran como sujetos de la educación, y ya no como receptáculos u objetos”, y plantea “el aprendizaje como un modelo activo de construcción y de recreación del conocimiento” (Kaplún, M., 1997) aspecto que resulta fundamental para este enfoque, pues las competencias que implican el saber hacer, ser y convivir, deben ser reconstruidas permanentemente en función a los cambios que el contexto político, social, económico y cultural genere en cado momento histórico y espacio ambiental.

Conclusiones.

El lenguaje nos ha permitido desarrollar una comunicación como elemento educativo, las competencias comunicativas ayudan a la formación de conocimientos, habilidades y actitudes necesarias, mediante las cuales los docentes puedan establecer interacciones con sus alumnos y su entorno, partiendo de un previo reconocimiento de su ser: estudiantes que quieren aprender, mediante una buena comunicación, las técnicas que le permitan desarrollarse tanto en el campo laboral como en la vida académica.

Las competencias son un conjunto de conocimientos (saber), habilidades (saber hacer) y actitudes (querer hacer), relacionados con la forma en que el profesional estará preparado para resolver problemas con su entorno, las competencias tienen que ver con las facetas del ser humano: hacer, sentir y pensar.

El Saber, tiene que ver con los conceptos, definición, datos, procesos y, otros elementos referidos al conocimiento. La habilidad tiene relación al dominio de las herramientas, dispositivos, objetos y equipos necesarios para la actividad profesional. Se necesita querer hacer las cosas, un profesional con actitud es alguien que demuestra el comportamiento adecuado ante cada situación; sólo cuando el saber, el saber hacer y el querer hacer se encuentran equilibrados, se puede esperar un profesional con un desarrollo satisfactorio en su pensar, hacer y sentir. Sólo cuando esto se dé se puede hablar de un profesional competente.

Es muy importante formar profesionales competentes, las nuevas directrices del hombre apuntan a la formación y evaluación por competencia. Hay competencias comunicativas que utilizamos día a día, y sin saber su nombre técnico, como son la paralingüística, pragmática, quinésica.

Lo pragmático, la capacidad de convencer, sobre todo a nuestros estudiantes de superarse, de lo importante que tiene el saber hacer, y el querer hacer, es una oportunidad fabulosa. Las competencias comunicativas comentadas me sirven para analizar a profundidad y realizar un autoanálisis, para así encontrar las estrategias pertinentes para poder obtener como producto final un profesional competente que pueda transformar su entorno en beneficio de sus estudiantes.

Bibliografía

1. Consejo de Europa (2001). Marco común europeo de referencia para la lengua: aprendizaje, enseñanza, evaluación. Madrid: Instituto Cervantes-Ministerio de Educación Cultura y Deporte, Anaya, 2002.

2. Llobera, M. et al. (1995). Competencia comunicativa. Documentos básicos en la enseñanza de lenguas extranjeras. Madrid: Edelsa.

3. Lomas, C., Osoro, A. y Tusón, A. (1993). El enfoque comunicativo de la enseñanza de la lengua. Barcelona: Paidós.

4. Hymes, D. H. (1971). «Acerca de la competencia comunicativa». En Llobera et al. (1995). Competencia comunicativa. Documentos básicos en la enseñanza de lenguas extranjeras. Madrid: Edelsa, pp. 27-47.

5. Argudín, Y.(2005) Educación basada en competencias: Nociones y antecedentes. México. Edit. Trillas.

1 comentario:

  1. Ulises:
    Muy interesante , completo y bien redactado; además con claridad y sencillez en el discurso.Tienes muy buena competencia para escribir y espero que la aproveches para compartir tus ideas y opiniones. DeLors (Unesco), habla de los cuatro pilares de la educación para este siglo:saber hacer, saber conocer, saber ser y saber convivir, que engloban las competencias necesarias para integrarse favorablemente a la sociedad. Buen trabjo, gracias y saludos.

    ResponderEliminar